Subes los documentos según llegan. Llevamos los libros, te mandamos un borrador antes de cada plazo y presentamos cuando estás conforme.
Unas preguntas sobre tu situación. Al final ves las declaraciones que te tocan y la cuota. No se cobra nada.
Te llega por correo, en español e inglés. Enumera exactamente qué declaraciones presentamos por ti y la autorización para hacerlo. La firmas y la devuelves.
Se crea una carpeta privada, ordenada por año, trimestre e impuesto, con un enlace para subir documentos desde el móvil o el ordenador.
Te dice qué mandar, cuándo y qué pasa después, con el primer plazo ya señalado.
Quién hace qué
Subes. Facturas emitidas, facturas recibidas, extractos del banco o de la plataforma. Valen las fotos. También se pueden mandar por correo.
Leemos y contabilizamos. Cada documento se lee, se clasifica y se anota. Las facturas en otra moneda reciben su tipo de cambio. Si algo no está claro, te llega una pregunta concreta, no una petición genérica de «más información».
Recibes un borrador. Las cifras del periodo, con lo que sale a pagar y por qué. Tienes tres días hábiles para plantear lo que sea.
Presentamos. Por vía telemática, con la autorización de tu hoja de encargo. El modelo presentado y el justificante van a tu carpeta.
Te avisamos. Antes de cada plazo, y otra vez si faltan documentos. Nadie tiene que acordarse de las fechas.
La lectura de documentos y la preparación de cifras se apoyan en programas. Las decisiones, no: lo que implica elegir una posición fiscal, un documento fuera de lo común o un plazo en riesgo lo revisa una persona antes de presentarse, y todo encargo está bajo la responsabilidad de un abogado en ejercicio.
Son un par de minutos y no cuesta nada.