Los libros españoles se llevan en euros. Una factura en dólares o en libras necesita un valor en euros, y ese valor se fija en una fecha concreta que casi nunca es el día en que llega el dinero.
A efectos del IRPF, el ingreso se reconoce cuando el servicio se termina o se factura, al tipo de cambio de ese día. Si el cliente paga tres semanas después y el euro se ha movido, lo que entra en tu cuenta no coincide con lo anotado. No es un error que haya que corregir: es una diferencia de cambio, positiva o negativa, que se anota aparte.
Facturas 5.000 dólares el 31 de marzo, con el dólar a 0,92 €: ingreso de 4.600 €. El cliente paga el 20 de abril, con el dólar a 0,90 €, y entran 4.500 €. El ingreso sigue siendo de 4.600 € y hay una diferencia negativa de cambio de 100 €.
Para el IVA, la ley remite al tipo de cambio vendedor fijado por el Banco de España, que sigue los tipos de referencia del Banco Central Europeo, en la fecha del devengo. Usar ese mismo tipo oficial para el IRPF da una única fuente para los dos. Lo que hay que evitar es usar el cambio del banco o de la plataforma, que lleva su margen y corresponde a otra fecha.
La regla vale en los dos sentidos: una suscripción que te cobran en dólares se anota como gasto al cambio de la fecha de la factura del proveedor.
Muchos autónomos mantienen dólares o libras en una cuenta multidivisa y convierten cuando les conviene. Es correcto, y añade un paso: la factura se anota en euros al cambio de su fecha; los dólares cobrados quedan en la cuenta a ese valor; y cuando se convierten o se gastan, la diferencia con el cambio obtenido es una ganancia o una pérdida. Hay que llevar un registro sencillo de lo que entra, a qué cambio, y lo que sale.
Los saldos en entidades del extranjero cuentan para el límite de 50.000 € del modelo 720, valorados al cambio de 31 de diciembre y por el saldo medio del último trimestre. Algunas cuentas multidivisa están en entidades de fuera de España aunque el proveedor opere aquí: conviene comprobar dónde está la tuya.
Quien además declara en otro país, como los ciudadanos estadounidenses, verá que allí se usan otras reglas de conversión y que las dos cifras no coinciden al céntimo. Un registro claro de los cambios usados es lo que permite conciliarlas.
Llevamos los libros y presentamos las declaraciones de quien trabaja en España con otro país de por medio, a cuota fija.